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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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Lección 2 

El misterio de su divinidad 




Sábado 



5 de abril 



LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Isaías 9:6; Miqueas 
5:2; Mateo 16:13-17; Juan 1:1, 14, 18; 8:58; 17:5; 20:28; 1 Corintios 
1:3; 2 Corintios 13:14. 

PARA MEMORIZAR; ^^^_^^^_ 

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 
Este era en el principio con Dios.Todas las cosas por él fueron hechas, y sin 
él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho" (Juan I : I -3). 

DEJANDO EL PANORAMA HISTÓRICO, vamos a las Escrituras 
mismas. Queremos ver lo que ellas nos dicen acerca de Jesús, cuya vida 
reclamó mucha atención a lo largo de los siglos. Al hacerlo, debemos 
recordar el intercambio crucial entre Jesús y sus discípulos en Cesárea 
de Filipo, al escuchar la confesión que Pedro hizo de él como el Mesías, 
el Hijo de Dios. Jesús le recordó que esta percepción no surgió de la in- 
vestigación humana, sino que fue revelada "por mi Padre que está en los 
cielos" (Mat. 16:17). (Ver Mat. 16:13-17 y también Mat. 11:25-27.) No 
fue "carne ni sangre" (Mat. 16:17); nuestra sabiduría humana, sin ayuda, 
es inadecuada en la presencia del supremo misterio de los siglos. 

Creer en Jesús como el Mesías y el Hijo de Dios es afirmar, indi- 
rectamente, que él no tuvo su origen en el vientre de María. Es afirmar 
su cualidad de ser diferente del resto de la humanidad, por más que 
pueda ser semejante a nosotros en otras formas. En síntesis, es creer que 
él existió, antes de su tiempo sobre la tierra; que, sencillamente, pre- 
existió. Él era "la imagen del Dios invisible", por quien "fueron creadas 
todas las cosas" (Col. 1:15, 16). "Él es antes de todas las cosas, y todas 
las cosas en él subsisten" (vers. 17). 



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Domingo 6 de abril 

SU PREEXISTENCIA: LO QUE SIGNIFICA PARA NOSOTROS 

¿Por qué deberíamos estar interesados en la preexistencia de Cris- 
to? ¿Qué tiene que ver con la salvación? ¿Qué indicio (s) de la res- 
puesta puedes encontrar en Hebreos 1:1 al 4 y en Colosenses 1:15 al 
20? 



Para todos nosotros, nuestra existencia comenzó cuando nacimos 
(o, como dirán algunos, comenzó cuando fuimos concebidos). Cristo 
fue diferente. Él no llegó a existir en el vientre de María. Él existía an- 
tes de eso, es decir, eternamente. Esto es lo que queremos decir cuando 
hablamos de su preexistencia. Él estaba allí antes del tiempo. 

¿De qué modo los siguientes textos nos dan indicios acerca de la 
preexistencia de Cristo? 
Isa. 9:6 



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Miq. 5:2 (comparar con Mat. 2:1-6) 



La palabra mosa'ah ("salidas"), en Miqueas 5:2, no es fácil de tra- 
ducir. Pero la otra parte del versículo claramente se refiere no solo a la 
preexistencia del Gobernante futuro, sino también a su preexistencia 
eterna "desde los días de la eternidad". (Ver 4 CBA, p. 1.048.) 

Isaías 9:6 enseña la preexistencia eterna de esta Persona especial 
que había de venir al mundo. Es una pretensión extraordinaria que esta 
persona fuera llamada, entre otros títulos, "Dios fuerte, Padre eterno". 
Es de tanta más importancia cuando recordamos que la profecía fue 
dirigida a una audiencia decididamente monoteísta; y el hecho de que 
Isaías pudiera referirse a este Hijo como "Dios fuerte, Padre eterno" no 
es nada menos que asombroso, nada menos que una revelación divina 
enviada por medio de la acostumbrada manera de pensar del profeta 
mismo. El Hijo ¿es el Padre, el "Padre eterno 19 ? [Hablen de tener que vivir 
por fe! 



¿Qué otros aspectos de nuestras creencias, contrariamente a las 
normas, costumbres y manera de pensar acostumbrados, tenemos 
que tomar por pura fe y nada más? ¿Hay algo malo en tener que ha- 
cer esto? 



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§ Lunes 7 de abril 



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ELTESTIMONIO DEL NUEVO TESTAMENTO 

Existen otras evidencias, ahora en el Nuevo Testamento, que re- 
velan la preexistencia de Jesús. Tal vez algunas de las más interesantes 
vienen de boca de Jesús mismo, cuando hace aclaraciones que implican 
que él mismo sabía de su preexistencia. 

Encontramos indicaciones directas e indirectas de que Jesús era 
consciente de su propia historia. Un ejemplo posible de una alusión 
indirecta a su preexistencia es cuando él dijo, en Lucas 19:10, que "el 
Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido". Por 
ejemplo, si alguien dice: "Yo vine a Londres para trabajar en la Cámara 
de los Comunes", la persona implica que antes estaba en otra parte. La 
persona que ha estado viviendo en Londres todo el tiempo no usaría 
esa expresión. Una afirmación explícita de Jesús apareció en las pala- 
bras de la gran oración de la Semana de la Pasión, cuando le pidió al 
Padre que lo glorificara "con aquella gloria que tuve contigo antes que 
el mundo fuese" (Juan 17:5). 

¿De qué modo los siguientes pasajes revelan no solo la preexisten- 
cia de Cristo sino también su propia percepción de esa preexistencia? 
Juan 3:13 



Juan 8:23 








Juan 8:58, 


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Juan 17:8, 


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"Antes que Abraham fuese, yo soy" (Juan 8:58). La expresión "Yo 
soy", en este texto y en otras partes, sugiere la idea de eternidad, de pre- 
existencia eterna. La audiencia de Jesús, al comprender muy bien este 
punto, tomó piedras para matarlo, porque ellos veían eso como una 
blasfemia extrema (vers. 59). 

"Al hablar de su preexistencia, Cristo lleva la mente hacia atrás, hacia 
edades sin fecha. Él nos asegura que nunca hubo un tiempo cuando él no 
hubiera estado en íntimo compañerismo con el Dios eterno. Él, cuya voz 
estaban oyendo los judíos, había estado con Dios como uno que surgió 
con él".-E. G. de White, en Signs ofthe Times, 29 de agosto de 1900. 

¿De qué modo la cita de Elena de White mencionada arriba, jun- 
to con los textos que acabamos de examinar, nos ayudan a entender 
mejor el increíble sacrificio hecho en nuestro favor en la cruz? 



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Martes 8 de abril § 



CONTRADICCIONES APARENTES 

A pesar de las afirmaciones clarísimas acerca de la divinidad y la 
igualdad de Jesús con Dios el Padre, todavía encontramos pasajes que 
exigen una explicación. Un ejemplo aparece en el que, sin duda, es el 
texto más amado y conocido de toda la Biblia, Juan 3:16: "Porque de tal 
manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito 11 . El pro- 
blema es: ¿Cómo es que el texto puede decir que Jesús fue "generado", 
si era eterno? ¿Alguien lo engendró, como al resto de nosotros? 

La expresión "unigénito" es una palabra que, en el idioma griego 
[monogenés), aparece nueve veces en el Nuevo Testamento, y cinco de 
ellas se aplican a Jesús, y todas ellas están en los escritos de Juan (Juan 
1:14, 18; 3:16, 18; 1 Juan 4:9). Es importante saber que las cinco refe- 
rencias aparecen en los escritos del autor que, desde el mismo comien- 
zo de su Evangelio, procura establecer la divinidad de Jesucristo. De 
hecho, él comienza precisamente en este punto: "En el principio era el 
Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios" (Juan 1:1). Hubiera 
sido increíble que este escritor judío pudiera atribuir el título de la Dei- 
dad a alguien que él considerara un ser creado. 

En cada uno de los siguientes pasajes, la palabra monogenés se 
refiere a una persona que no es Jesús. Si no estás familiarizado con el 
griego, adivina por la traducción cuál es la palabra así traducida. ¿Qué 
crees que significa? 

Lucas 7:11-15 

Lucas 8:4 1, 42 

Lucas 9:38 

El joven de Naín que había muerto es descrito como "hijo único" 
("el hijo único de su madre"). Aquí no hay ningún énfasis en el hecho 
de generar. Más bien, está en el hecho de su singularidad. Lo mismo es 
cierto con respecto a la hija de Jairo: ella era su "hija única", su monoge- 
nés, la única de su clase, su única hija; en este sentido, ella era singular. 
Ese es también el punto en Lucas 9:38. 



El peso de la opinión erudita favorece el concepto de que mono- 
genés, lingüísticamente, no enfatiza la generación, sino más bien la 
singularidad, sobre la idea de ser único, único en su clase. ¿De qué 
modo esta idea, también, nos ayuda a entender mejor el gran sacri- 
ficio hecho por nosotros en la cruz? 



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§ Miércoles 9 de abril 

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y LA DIVINIDAD DE CRISTO 

Los escritores del Nuevo Testamento aclaran muy bien que Jesús 
merece el título divino de Dios. Este hecho cobra un significado adi- 
cional cuando recordamos que, con la excepción de Lucas, todos esos 
escritores eran judíos, sólidamente monoteístas y no estaban predis- 
puestos a aplicar los títulos divinos descuidadamente. Debemos com- 
prender, por lo tanto, que su testimonio de la divinidad de Jesús surgía 
de convicciones muy profundas, inspiradas por el Espíritu Santo. 

¿De qué forma los siguientes pasajes apoyan la divinidad de Je- 
sús? 
Mat. 3:3 

Juan 1:1 

Juan 1:18 



Juan 20:28 



Mateo 3:3 vuelve atrás, a Isaías 40:3, donde Isaías usa la palabra 
"Jehová", el nombre más sagrado para Dios en el Antiguo Testamento. 
La construcción del pasaje de Juan 1:1, en el idioma original, no deja 
dudas acerca de lo que Juan estaba diciendo. Unos 65 años después de 
su muerte, Jesús es llamado expresamente Dios por uno que había esta- 
do asociado íntimamente con él. Con respecto a Juan 1 : 1 8, la expresión 
griega usada en el pasaje llama a Jesús, "el Dios singular". 

¿Qué diremos de Juan 20:28? ¿Fue esta una sencilla exclamación, 
una expresión de sorpresa de parte de Tomás, de la misma forma en 
que la gente hoy usaría el nombre de Dios para expresar asombro o 
choque? Llegar a esa conclusión sería leer una práctica moderna en 
el antiguo Nuevo Testamento. En primer lugar, los judíos, cuidadosos 
como eran de estar lejos de las blasfemias, no tenían una expresión tal 
en su vocabulario. Además, la misma construcción del pasaje actúa en 
contra de tal interpretación. El pasaje dice: "Tomás respondió y le dijo". 
Tomás, en otras palabras, se estaba dirigiendo a Jesús; era una expresión 
de fe, no una exclamación de sorpresa. Y, el hecho de que Jesús no lo 
reprendió muestra que él estaba satisfecho con la confesión de Tomás. 

Jesús, como Dios, es el mismo Jesús que se ofreció a sí mismo 
como sacrificio por nuestros pecados. Cuánto más debería significar 
la Cruz para nosotros, sabiendo que era Dios -¡Dios!- el que estaba 
colgando allí por nuestros pecados. 

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Jueves 10 de abril 

Y HAY MÁS TODAVÍA 

El Nuevo Testamento está lleno de evidencias en favor de la divini- 
dad de Jesús ; pero el espacio impide que hagamos una elaboración más 
detallada. Podríamos haber tratado, por ejemplo, con los atributos tales 
como eternidad y actividad creadora aplicados a Jesús; su pretensión de 
perdonar pecados; su afirmación de ser el juez final del día último. Ade- 
más, encontramos el nombre de Jesús asociado con el del Padre en un pie de 
igualdad, como en la fórmula bautismal (Mat. 28:19). También, en Juan 
14:9, Jesús usa palabras que constituirían una blasfemia obvia en labios de 
cualquier otro ser humano: "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre". 

Considera los siguientes pasajes. ¿Qué enseñan acerca de la divi- 
nidad de Cristo? 

1 Cor. 1:3 

2 Cor. 13:14 

Apoc. 20:6 

Apoc. 22:3 

Los pasajes citados ponen a Cristo en un pie de igualdad con aquel 
a quien hemos llegado a llamar "Dios el Padre". Y todo esto condice con 
las declaraciones de Jesús mismo cuando caminaba por los polvorientos 
caminos de Palestina. En Juan 10:30, por ejemplo, él afirmó: "Yo y el Padre 
uno somos". La forma neutra del griego usado aquí para "uno" implica una 
unión tan íntima como nuestras mentes puedan concebir. Jesús y el Padre 
son de una misma sustancia, una misma naturaleza, no obstante, no son 
una y la misma persona (en cuyo caso habría usado el género masculi- 
no). Si tienes dificultad en penetrar las profundidades de todo esto, tienes 
muchos que te acompañan. Cuanto más profundamente estudias el tema, 
tanto más agudamente comprendes la profundidad de tu ignorancia. 

Pero, imagínate una situación en la que el ser que hemos llegado 
a conocer como Dios el Padre viniera a morir por nosotros, y el que 
hemos venido a conocer como Jesús se hubiese quedado en el cielo 
(estamos hablando en términos humanos, para afirmar el punto). Nada 
habría cambiado, excepto que estaríamos llamándolos con el nombre 
que ahora usamos para la otra persona de la Deidad. Eso es lo que sig- 
nifica la igualdad en la Deidad. 



Repasa la vida de Jesús, recordando los puntos que hemos tocado 
esta semana. ¿Qué nos dice todo esto acerca del carácter de Dios? 
¿Por qué nosotros, sabiendo lo que sabemos acerca de Dios, debería- 
mos estar llenos de esperanza, gozo y confianza, aun en circunstan- 
cias difíciles? 



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§ Viernes 11 de abril 



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PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Ver, en el Deseado de todas las gentes, 
el capítulo "Dios con nosotros", pp. 11-18. 

Es instructivo ver cuan hábilmente Mateo y Lucas se ocupan de la 
genealogía de Jesús (Mat. 1:16, 18; Luc. 3:23; comparar con 1:26-35). 
Estos escritores bíblicos no podrían haber sido más cuidadosos en es- 
te punto. Lo que encontramos es una ausencia completa de cualquier 
confusión en este punto fundamental, mientras el Evangelio de Juan 
provee, tal vez, la afirmación más sólida de la divinidad de Jesús que 
cualquier otra en las Escrituras (Juan 1:1-3, 14). Muestra cuan crítico 
es el concepto del nacimiento virginal para todo el esquema de la salva- 
ción. El nacimiento virginal, sobre el que está basada la afirmación de la 
preexistencia y la divinidad de Cristo, descansa sobre roca sólida en los 
evangelios. 

"Otro error peligroso es la doctrina que niega la divinidad de Cris- 
to y asevera que él no existió antes de su venida a este mundo. Esta teo- 
ría encuentra aceptación entre muchos que profesan creer en la Biblia; 
y, sin embargo, contradice las declaraciones más positivas de nuestro 
Salvador con respecto a sus relaciones con el Padre, a su divino carácter 
y a su preexistencia. Esta teoría no puede ser sostenida sino violentando 
el sentido de las Sagradas Escrituras del modo más incalificable. No solo 
rebaja nuestro concepto de la obra de redención, sino también socava 
la fe en la Biblia como revelación de Dios. A la par que esto hace tanto 
más peligrosa dicha teoría, la hace también más difícil de combatir. Si 
los hombres rechazan el testimonio que dan las Escrituras inspiradas 
acerca de la divinidad de Cristo, inútil es querer argumentar con ellos 
al respecto, pues ningún argumento, por convincente que fuese, podría 
hacer mella en ellos [...]. Ninguna persona que haya aceptado este error 
puede tener justo concepto del carácter o de la misión de Cristo, ni del 
gran plan de Dios para la redención del hombre" [CS 578, 579). 

PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 

1 . Considera la cita de Elena de White que antecede. ¿Por qué es 
tan importante que aceptemos la doctrina de la divinidad de Cristo y la 
igualdad con el Padre? ¿Qué pierde el plan de salvación si abandonára- 
mos esta enseñanza? 

2. ¿Cuan importante es el incidente de Mateo 9:1 al 8? ¿Cuan in- 
tencional fue Jesús acerca de culminar el problema acerca de su divi- 
nidad? ¿Qué lecciones él estaba tratando de enseñar? ¿Qué conexión 
estaba haciendo entre nuestra enfermedad física y la espiritual? 

3. Medita en las implicaciones de la divinidad de Cristo, a la luz 
de la Cruz. Prepárate para llevar tus pensamientos sobre este tema a la 
clase el sábado. 

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